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LA HINCHADA VIRTUAL; EL FUTURO PAISAJE DEL FUTBOL

John Bale (United Kingdom)

 

John Bale es Lecturer en Educación y Geografía en la Universidad Keele, Reino Unido.

Ha abierto caminos en el estudio geográfico de los deportes y entre sus muchas publicaciones están Sport, Space and the City y Landscapes of Modern Sport.

La moda por la palabra 'espacio'... expresa... no sólo los temas que frecuenta la era contemporánea, sino también la abstracción que los corroe y amenaza (Augé 1995).

Introducción

Las contribuciones a una geografía del fútbol se han incrementado constantemente durante las últimas décadas. Los tipos de investigación geográfica emprendidos durante ese período pueden ser categorizado en tres grupos principales. Estos incluyen estudios que exhiben lo que yo he llamado un fetiche para la cartografía (Bale 1992), esencialmente preocupados con los modelos de variación geográfica en fenómenos del fútbol, comúnmente la 'producción' y migración de jugadores superiores (Bale 1983). Estos se han complementado por vías similares que han explorado la difusión geográfica de ciertos aspectos del juego (Bale 1978). Un segundo grupo de estudios ha explorado el impacto espacial y del medio ambiente de los eventos de fútbol, que van desde torneos mayores a aquellos de clubes individuales, en sus comunidades locales (Bale 1993). Estas son básicamente aplicaciones de conceptos de economía y bienestar y han llegado a explorar ambos efectos, tanto negativos como positivos, en tales eventos. Un tercer grupo de estudios, se enfoca en lo que yo denominaría deportes de paisaje. Es en este área donde la aplicación de ideas de la 'nueva cultura geográfica' ha tenido el mas claro acercamiento, continúa atravesando un amplio espectro. Por ejemplo, la colección editada mas reciente de Raitz (1995) sobre The Theater of Sport (El Teatro del Deporte) sigue un modelo tradicional mientras que en el análisis del arena de Stockholm de Allan Pred, 'El Globo' (como parte de su rara exploración de las modernidades europeas), adopta un acercamiento tan aventurero como curioso.

Aunque no esta explícitamente aplicado al fútbol, el trabajo de Pred, sobre la política y el arte de la escritura y representación, es un modelo que tiene mucho por ofrecer. Es uno de los pocos trabajos que intentan aferrarse con la 'crisis de representación' en un contexto de lugar deportivo. Mi libro Landscapes of Modern Sport (Paisajes del Deporte Moderno), trata de juntar las diferentes 'formas de ver' el deporte paisaje (Bale 1994). Parte de este acercamiento de 'paisaje' incluye estudios de la micro y meso geografía de la hinchada. El anterior, basado en el trabajo de Christian Bromberger (1992), identifica modelos bastante significativos de la ubicación de los fans dentro del estadio. La segmentación de los fanáticos en grupos relativamente homogéneos ha sido identificado por los clubes ingleses,

desde Oxford United al Arsenal ( ver Bale 1992). De hecho, la más formal y oficialmente sancionada segmentación de los fans, ha sido modificada desde el desastre de Hillsborough, que llevó a dictar recomendaciones para todo tipo de estadios. Esto motivó a algunos observadores a ver el estadio como un 'espacio carcelario', inspirados por las ideas de Michel Foucault (Bale 1992).

A pesar de estos estudios, los debates sobre una geografía de fútbol apenas han sido prominentes.

Algunas alusiones que fueron hechas a la geografía de los deportes por Michael Dear (1998), han generado una discusión menor, un debate. En un escrito que responde a un 'desafío postmoderno' en la geografía humana, Dear sugirió que algunas sub-disciplinas son menos centrales que otras. Argumentó, por ejemplo, que la geografía del deporte no era central a la estructura y explicación del conocimiento geográfico y que no era el foco educativo de la misma forma en que lo es la geografía política, social y económica . En respuesta a los escritos de Dear, Jamie Scott y Paul Simpson-Housley (1989) notaron, sin embargo, que cambiando una geografía del deporte a la periferia de la 'disciplina', Dear falló en reconocer que en las 'condiciones que predominan en cualquier campo de

estudio, se determina cual subdisciplina es más o menos fructífera'. Por lo que se puede argumentar por consiguiente, que la 'geografía de los deportes del fútbol gobiernan los aspectos importantes de las condiciones políticos, sociales y económicos de Río de Janeiro, y no todo lo contrario'. Las observaciones de Dear, inspiraron comentarios de Chris Philo quien rechazó el deseo de Dear de 'guardar el orden' de las cuestiones geográficas y ubicarlas disciplinariamente en 'el corazón mismo' de la geografía económica, social y política. Citando a Foucault, Philo notó como 'se puede encontrar de la mejor manera, todas las formas de discernimientos sobre los funcionamientos de la sociedad humana .. desde fuentes, que a primera vista pueden resultar marginales, periféricas, insignificantes y a menudo esotéricas' - por lo tanto una geografía del deporte puede 'abrir nuevas y excitantes ventanas como organizadora de muchos de los temas candentes en las agendas de los muchos científicos contemporáneos sociales' (Philo 1995).

Tales observaciones, si bien proporcionan una razón convincente para una geografía del fútbol, no va más allá que una teoría geográfica del deporte. Esta falta de teorización contrasta, por ejemplo, con trabajos en sociología , donde las interpretaciones del deporte han sido las raíces en muchos de los fundamentos teóricos. Muy notables han sido las aplicaciones de Norbert Elias 'el proceso de la civilización', principalmente asociadas con el trabajo de la 'escuela Leicester' (Elias y Dunning, 1986), que no niegan la importancia de Gramsci o Bakhtin, por ejemplo (Jarvie y Maguire, 1994). EL propósito de este capitulo es especular sobre una teoría geográfica del fútbol. Esto se basa en la noción de 'la no ubicación' de Edward Relph (1976) o como Augé (1995) lo pone en su mas reciente interpretación, 'sin lugar'. Es a este punto al que ahora vuelvo.

Una teoría geográfica del fútbol

Las discusiones filosóficas sobre la razón o la base para una teoría geográfica del fútbol, son pocas y lejanas entre si. Vale la pena observar, sin embargo, que en la atención trazada entre el deporte y la recreación u ocio, el geógrafo cultural Philip Wagner argumentó que no había nada de natural sobre los deportes (a lo que él se refería 'deportes de logros') y como resultado de ello son actuados en 'una rica y variada clase de lo que denominó muy estrechamente, lugares convencionalizados'(Wagner 1981). EL pequeño escrito de Wagner es importante porque básicamente define deporte (opuesto a recreación u ocio) desde una perspectiva esencialmente geográfica. El argumenta que el cuerpo deportivizado y el paisaje deportivizado son bastante diferentes de los cuerpos y paisajes de recreación, ocio y juego, un acercamiento similar al del alemán sociólogo cultural, Henning Eichberg (1998). Para Eichberg, la diferencia radica en las raíces ideológicas o filosóficas de cada una de estas actividades. Los lugares y paisajes del deportivizado fútbol son básicamente el resultado de su orientación lograda - una característica básica de todo deporte moderno, al que retornare más tarde. La orientación lograda no es central en el juego o recreación y el paisaje y ubicación de esas actividades son, por consiguiente, diferentes. De ahí, el paisaje requerido para patear jugueteando una pelota es fundamentalmente diferente del serio negocio de 'jugar' fútbol profesional.

Mi modelo -al que quizás pueda haber una mejor manera de presentarlo- tiene un teorema básico que el paisaje del fútbol debe ser uno de los que no tienen ubicación. Nótese que este modelo de que 'debe ser', es un modelo normativo que, en este caso, se funda en las normas del juego mismo. Estas normas proporcionan la lógica detrás del modelo. Con los modelos normativos sería una perdida de tiempo explorar si ellos encajan en el mundo real ya que a partir de él, el modelo esta basado en 'lo que debe de ser' en lugar de 'lo que es'. Por otra parte, es posible que el mundo real (en este caso el 'paisaje' de fútbol) ponga mas estrecho al modelo, indicando que el modelo tiene algunas cualidades predictivas. Si el mundo no encaja al modelo, no infiere que el modelo este equivocado; mas bien, es el mundo el que necesita corrección para poder ajustarse a las normas del modelo, asumiendo que las normas están ampliamente subscriptas a él. Al explorar el paisaje del fútbol, predigo que las normas del juego alientan lógicamente a la 'no ubicación' del paisaje y llego a la conclusión de que a través del tiempo ha habido una tendencia a que los lugares de fútbol vuelvan en mayor escala a carecer de lugar. Al mismo tiempo noto, sin embargo, que ha habido una contra tendencia a retener un grado de completa ubicación. Hay, por consiguiente, una tensión entre lugar y el carecer del mismo, el no-lugar.

Debido a que la desubicación, el no-lugar, presenta un rasgo central del modelo, voy a resumirlo a él como la existencia de un paisaje relativamente homogéneo y estandarizado que disminuyen la variedad de específicos lugares locales, característicos de las sociedades pre-industriales. Se refleja en lo que a menudo es llamado un crecimiento 'sin igual' en la sociedad . El termino 'sin lugar' esta asociado principalmente con el geógrafo Edward Relph (1976), aunque también ha sido aplicado en las áreas de arquitectura y estudios de teatro (ver Bale 1994). En la mayoría de las áreas de vida donde el no-lugar existe, parecería que este surge de factores extrínsecos a la actividad a la que se impone. Por ejemplo, los restoranes de la cadena McDonald's, no tienen que ser iguales, para que las hamburguesas sean producidas. Así mismo, las casas de los suburbios no tienen que ser iguales para ser catalogadas como lugares de residencia. Los edificios de propiedad horizontal no tienen que ser todos regularizados para oficinas, para ser considerados lugar de trabajo. Puede que sea mas eficaz y racional verlo así, pero no es condición necesaria en absoluto. El no-lugar en tales contextos, existe, principalmente por razones comerciales, de planeamiento o de diseño. En los deportes en cambio, argumentaré que ese no-lugar es intrínseco a la actividad envuelta.. Esta es parte de las normas de deporte, una parte -a menudo oculta- en donde subyacen ( y algunas veces chocan) ideologías del 'fair play' y la orientación alcanzada.

Mi teoría básica es que la lógica alcanzada del fútbol, busque eliminar un lugar (un área única o espacio poblado) y lo reemplace con espacio- o 'no-lugar' o la no ubicación. En deporte las presiones son para moverse firmemente hacia la eliminación de las diferencias de lugar-a-lugar y no para producir inflexiones regionales en el paisaje (excepto en un sentido superficial). Tal aserción se basa en los dos conceptos centrales del fútbol profesional; éstos son el 'fair play' y el logro alcanzado. Cada uno de éstos van a ser examinados por turno.

1. Fair Play. La noción del fair play fue establecida en fútbol por 1850, debido que emergió como un fenómeno de masas moderno. "Fair play" incluía el establecimiento de reglas comunes, principalmente referidas al comportamiento pero también al espacio donde el fútbol era jugado. La regla espacial mas básica era la imposición de un límite que marcaba el campo de juego que servía explícitamente para marcar la línea de separación entre jugadores y espectadores. Dentro de esa línea, el espacio estaba 'purificado' siendo purgado de espectadores, de modo que no podían ya mas interferir con los jugadores y con el progreso del mismo juego. Era una forma de territorialización, el del poder por

encima de personas y espacio. (Sack 1986). Esta era una manera de hacer del fútbol un juego mas justo. Ninguna de esas reglas, sin embargo, se hicieron en relación al lugar. Podría haber tribunas, gradas cubiertas o campos abiertos; los espectadores podrían ser 100,000 o mas o menos de 10. De ahí, tenemos en fútbol reglas que claramente especifican las dimensiones espaciales del área de 'juego' (mas tarde, 'trabajo') pero los detalles del conjunto del paisaje que rodeaba - incluyendo los espectadores - fueron dejados sin especificación. Si los espacios de fútbol eran diferentes de juego en juego, el resultado podía ser mas risible, y esto existió, por supuesto, en pre-modernas y menos serias formas deportivas. Un paisaje no especializado de fútbol fue ocupado por cuerpos no-especializados - la presencia del cuerpo grotesco se encontró en los paisajes menos serios en el que tales actividades eran practicadas. Con el crecimiento de la seriedad del juego vino el crecimiento de la seriedad del paisaje en el que se llevo a cabo.

Para la mayoría de los deportes los parámetros espaciales se prescriben muy precisamente. En el caso del fútbol la extensión espacial prescrita del campo de juego varía ligeramente pero la geometría y tamaño de los segmentos sobre el campo de juego son regularizados y definidos con precisión. Dado los márgenes limites dentro de los que se permite variar el tamaño del campo de juego es sabido, no obstante, que los managers de los equipos, alteran el ancho y/o largo de los juegos contra ciertos oponentes. Se ha dicho a menudo que el 'espacio' del campo de juego de Wembley perjudica a ciertos equipos. Esto parece contradecir la lógica del fair play .Para el ethos del fair play, se tiene que satisfacer cada

espacio (y, sugiero mas tarde, cada lugar) en el que un determinado deporte ocurre y debería lógicamente ser el mismo; porque de otra manera, un participante o equipo podría ser injustamente aventajado.

Un ejemplo de tal desventaja injusta- aunque no a menudo pensado como que se atraviesa los limites del juego justo- radica en el caso de los esquiadores de laderas de montañas que viven, por decir en Austria, y compiten con aquellos que viven , por decir, en los Países Bajos. Obviamente, se piensa que el primero tiene una amplia e injusta ventaja, pero es tolerada por aquellos que manejan el deporte y muchos van a argumentar que no es necesariamente injusta. Como Roger Gardner (1995) argumenta, sin embargo, esta protesta 'parecería sugerir por lo menos mas análisis: porque, a partir de aquí en tiempo, tales ventajas no parecen tampoco ser claramente justas'. Un ejemplo análogo del fútbol seria uno en donde el topográfico origen de los campos de juego sea diferente. De ahí, un club que tiene un campo de juego con una cuesta idiosincrásica, por ejemplo, se lo juzga a menudo de poseer una 'injusta ventaja' sobre su oponente durante los juegos , cuando ellos son locales. Déjenme llevar este argumento un poco mas lejos con otro ejemplo hipotético a partir del fútbol. Asumiendo que la Liga de Fútbol

permite a los clubes jugar en cualquier superficie , ya sea natural o sintética. Asumiendo también que solo dos clubes mantienen la superficie natural (pasto). ¿Sería 'fair play' cuando estos dos clubes jueguen con cada uno de los otros clubes de la liga?. Parecería haber una fuerte tendencia a decir que no lo sería, y que las autoridades del fútbol deberían lógicamente determinar la misma superficie para todos los clubes. Para que el 'fair play' se lleve a cabo, por lo tanto, sugiero inicialmente que la superficie del campo de juego debería ser -

literalmente- pareja. Este punto de vista ha sido explicado con mucho ahínco por el filósofo Paul Weiss. Aunque se abrigó en el contexto del campo del atletismo, su idea general también aplica al fútbol:

'Idealmente un grupo de condiciones normales para una carrera, es aquella en donde no hay viento, no hay interferencia, no hay intervalos entre la señal y la salida y no hay irregularidades en la pista - para abreviar sin desviaciones de lo que es una situación standard'. (Weiss, 1986)

Reemplace la palabra 'carrera' por la de 'juegos' y parece lógico que tales 'situaciones standard', podrían aplicarse también en el fútbol. Las situaciones standard son casi sinónimos con la palabra 'no lugar'.

2. El logro alcanzado. Una característica crucial del deporte moderno que la distingue entre los antecedentes de los juegos de pueblo y recreación, es su orientación alcanzada, que está asociada con la búsqueda de récords. Para que los récords y 'progresos' sean significativos, cada espacio donde la 'performance' sea alcanzada debería de ser la misma - exactamente la misma o la medida de tales progresos sería imposible. La 'producción' de un récord requiere el 'no lugar'.

Aquí está la analogía deportiva del plano isotópico - la solución racional a los problemas de la variedad e individualidad, impuestos por el lugar. De hecho, aunque (como fue mencionado anteriormente), el tamaño de los campos de juego varía, las dimensiones espaciales de los puntos y los segmentos en los campos de juego de fútbol han sido prescrito con exactitud; el área de penal, los círculos del centro, la penalidad deportiva y la línea de mitad de cancha, tienen todas las dimensiones precisas en cuanto a cantidades. Tienen que ser las mismas en cada campo de fútbol en el mundo. Dadas estas regularidades espaciales, el progreso

en el desarrollo táctico del juego se puede producir. Se pueden desarrollar habilidades que serían muy difíciles si las configuraciones spaciales del campo de fútbol difieren de lugar a lugar. En esas vías, la geometría triunfa sobre el espacio, segmentándolo y territorializándolo.

Ha sido visto el triunfo de la geometría sobre las condiciones naturales y existe una considerable presión para eliminar la naturaleza del paisaje del deporte. La interferencia del medio ambiente en un partido de fútbol puede ser injusta. Un fuerte viento que sopla sólo durante la segunda parte del partido pone a un equipo en desventaja. Esta y otras clases de interferencias del medio ambiente pueden ser eliminadas, llevando a los deportes a jugarse en lugares cerrados, una tendencia común que se ve hoy en día en Norte América y en algunos otros lugares. La introducción de estas superficies artificiales puede llevar a futuras

predicciones y a 'no lugares'. Hasta que éso suceda, la 'ciencia del césped' busca proporcionar superficies que, en efecto, difieran lo menos posible una de la otra, y al mismo tiempo, alentar el progreso en habilidades técnicas.

Hasta ahora he sugerido que hay una lógica y una tendencia a eliminar ciertos factores del medio ambiente para subscribirse a la lógica del 'fair play' y los protocolos del deporte alcanzado. Creo que hay una considerable evidencia de que el paisaje del fútbol- al menos, el campo de 'juego' - se vuelve más predecible, y por lo tanto más 'sin-lugar' , a través del tiempo. Los contribuyentes a las revistas escritas por y para fans de fútbol lamentan la 'arquitectura de recipiente' de sus estadios y la igualdad del ambiente del fútbol ,y los filósofos del deporte llegan a una predicción similar para el paisaje lógico del alcance deportivo. Sin embargo, la 'fabrica' de cualidades del entorno del fútbol son difíciles de negar - y de resistir. Aunque en 1882 pudo haberse evitado que los espectadores invadan el campo de juego circundados por la línea blanca alrededor del mismo, aún actualmente,

ellos hacen literalmente 'ruido' con respecto a mi teoría propuesta. Es a los entusiastas, a los fans, por consiguiente, a los que ahora vuelvo.

El 'problema' de los espectadores

Es apropiado ahora volver mas explícitamente al rol de la hinchada en todo ésto. En la reciente publicación de editorial Inglesa, de Marc Augé Los No-Lugares (Non-Places), se destaca que 'un lugar que no puede definirse como mparentado, o histórico, o preocupado por la identidad será un no-lugar '(Augé, 1995).

Según las normas deportivas, los espacios de fútbol no deberían concernir con la identidad o preocuparse por la misma, porque la identificación con ellos podría crear ventajas para el equipo local. Si bien el fútbol es ampliamente considerado como una identidad de crianza, local y nacional. El fútbol es un deporte representativo'.

El fútbol moderno ha sido conveniente y altamente acomodado, algo para ser comprado y vendido a los consumidores. Los espectadores/consumidores de los eventos deportivos crean un problema para mi teoría del deporte como un modelo de vacío o 'no lugar', porque, como hice hincapié antes, hasta en el más estéril de los estadios, la muchedumbre actúa como una forma de 'ruido' creando un lugar de la nada. El moderno espectador partidario, en muchos deportes, crea problemas para la noción de 'fair play'. La masa de los equipos deportivos influyen, sin lugar a duda, a la performance; contribuyen enormemente a la 'ventaja del equipo local', incluso en los estadios techados; su carnavalismo al estilo Bakhtin (como Richard Giulianotti ha teorizado sobre el comportamiento de los fanáticos escoceses del fútbol -y no así de los ingleses) puede contribuir más a la topofilia (amor al lugar) que al 'no lugar' (Giulianotti, 1991). Es la muchedumbre la que produce la 'ventaja del campo local' en el más estéril de los ambientes. Esta aserción está apoyada por estudios sobre esta forma de ventaja (injusta?) en los Estados Unidos. Por ejemplo, un estudio típico reveló que las ventajas de ser local fue sentida con más intensidad en los deportes como el basquetbol o el hockey sobre hielo -aquellos con los lugares más artificiales y superficies de juego 'sin lugar'- y fue en el deporte ambientalmente variable del baseball donde las ventajas de jugar local fueron menos evidentes (Schwartz y Barsky, 1977). Se ha demostrado también, que la ventaja de ser local es significativamente más grande,

en los juegos de baseball jugados en estadios techados- en la atmósfera de juego donde el ambiente natural ha sido altamente neutralizado (Zeller y Jukovac, 1989). El acrecentamiento de la ventaja del campo local es esas situaciones fue atribuido al acercamiento y participación de la masa.

En los comienzos del deporte moderno los limites fijados, los cuales existen ahora entre espectadores y jugadores, estaban ausentes. La línea blanca explícita que separa a los jugadores de los espectadores, no fue introducida en el fútbol hasta que se reconoció que los espectadores podrían caminar hacia el campo de juego e interferir con el encuentro deportivo. De ahí, aunque se establecieron los parámetros espaciales en 1863, la insistencia en una línea marcada no ocurrió hasta 1882. Los limites comunican la noción de territorialidad, esbozado por Sack (1986), como la imposición del poder encima del espacio.

Por consiguiente, la territorialidad puede ser vista como una manera de resolver el problema de la interferencia del espectador en los deportes. La línea de limite no previene una interferencia auditiva con el juego, sin embargo, ayudaría lógicamente a favorecer al equipo local. Por esta razón un aplauso inicial era dado al equipo visitante acomodándose así con la ética del fair play. Esta conducta 'caballeresca' fue desapareciendo gradualmente con el partidismo enfocado en el lugar de muchos equipos. Lo que podría haber sido espacios deportivos fueron reclamados claramente como lugares significativos para la masa. El lugar donde se realizaban los deportes, no era un espacio donde uno atendía a

una 'performance' discriminativamente, pasó a ser un lugar significativo para apoyar a 'nuestro' equipo.

Tal interferencia de la muchedumbre revela los límites espaciales del deporte como umbral. A ese umbral del espacio deportivo se ha referido el antropólogo, Bradd Shaw (1995), quien advierte que en muchos deportes los límites espaciales eran constantemente (y en algunos caso deliberadamente) violados. La participación de la masa, que hace que el

origen de los límites en los deportes sea un buen ejemplo del espacio umbral -ni entre el mundo de jugar ni el de mirar-, no está presente en todos los deportes, como tampoco está presente en los deportes donde se lo encuentra a diario. Por ejemplo, un artículo en un programa futbolístico para el encuentro de fútbol del Sheffield United en 1907, alentó

 la cortesía, la educación, el comportamiento sin dialogo entre los espectadores, llevando la nota : 'el grito continuo con el máximo de voz... afecta los nervios de la gente y saca todo el goce propio del juego' (Mason, 1980). En el caso del tenis, sin embargo, la territorialización no sólo sirvió para confinar a la masa como un cuerpo colectivo a un segmento particular del espacio deportivo; sino también para contener los ruidos en los momentos particulares del un juego.

Aquí la masa se compromete en un cortés intercambio de dar y recibir, educados aplausos son reservados para los períodos donde los jugadores no están participando realmente del juego. EL referí exige silencio cuando es el turno de los jugadores de tomar parte en el juego. La lógica del deporte es ésa, si ésta tiene espectadores, debe asumir el modelo provisto por el tenis- un modelo en donde, parece alguna vez, haber sido asumido por el fútbol. En cambio, las tendencias de hoy en día en el tenis, badminton y otros deportes sugieren que hay un movimiento hacia una interacción mayor entre espectadores y jugadores, indicando un mayor umbral que lo que previamente existió. No se puede negar que en algunos casos la elección del lugar ha sido manejado por negocios y capitales.

Tal vez tenemos un plano isotópico y sintético, tenemos un espacio territorializado, pero debido a la calidad del lugar de fabricación de personas como espectadores deportivos parecería que se ha puesto fuera de su sitio mi énfasis en el 'no lugar'. Lo que parecería existir en cambio, es una tensión constante entre lugar y espacio en una actividad donde la desubicación parecería ser lógicamente superior. Sin embargo, mi historia no acaba aquí y mientras el 'no-lugar' pueda representar modernidad, es el mundo deportivo del mostmodernismo, como se reflejo en los escritos de Jean Baudrillard y Paul Virilio, al que

ahora vuelvo.

En The Transparency of Evil (La Transparencia de la Maldad) Baudrillard (1993) consagra varias paginas al desastre de Heysel y a otros aspectos de los estadios de fútbol. En Heysel el fútbol se pervirtió en violencia. En las palabras de Baudrillard, " existe siempre el peligro

que esta clase de transición pueda ocurrir, que los espectadores puedan cesar de ser espectadores y resbalarse en el rol de víctimas o asesinos, que el deporte pueda cesar de ser deporte y ser transformado en terrorismo: eso es simplemente el motivo por el que se debe eliminar al publico, para asegurar que el único evento que ocurra sea estrictamente

televisivo en naturaleza" (Baudrillard,1993). En el deporte de Baudrillard, sin embargo, la exclusión de espectadores de los estadios sirve además para 'asegurar la conducta objetiva del partido,.... en.... una forma transparente de espacio publico del que los actores han sido

sacados' (Baudrillard, 1993, el énfasis fue adherido).

En los estadios británicos se ha puesto en marcha progresivamente el territorialismo de los espectadores durante el transcurso de este siglo. Desde los espacios relativamente abiertos hasta los estadios cerrados, equipados completamente con asientos, el ambiente del fútbol se ha vuelto cada vez más abierto, y es motivo de un incremento de las miradas

jerárquicas y disciplinarias. El deporte televisado continúa la tendencia general. La desaparición de los espectadores fomenta la domesticación y el encierro espacial de la experiencia del espectador. En un estadio vacío, el mundo no podría mirar en la tv 'una forma pura del evento en el que la pasión ha sido removida' (Baudrillard, 1993). La

forma del futuro es recordada por Baudrillard en su alusión a un partido de fútbol entre Real Madrid y Nápoles- el partido de la Copa Europea en 1987 cuando el juego se llevo a cabo en un estadio vacío como resultado de las medidas disciplinarias tomadas contra el Madrid por lo sucedido en un juego anterior. Este 'partido fantasma de fútbol' es descripto por Baudrillard como ...un mundo donde este evento 'real' ocurrió en un vacío, despojando su contexto y siendo visible sólo desde lejos, televisivamente. Aquí tenemos una clase de adelanto quirúrgicamente exacto de eventos de nuestro futuro: eventos tan mínimos que pueden no aparecer en absoluto -junto con su máximo agrandamiento en las pantallas. Nadie habrá experimentado directamente el curso real de tales acontecimientos, pero todo el mundo habrá recibido una imagen de ellos. Un evento puro, es en otras palabras, desprovisto de cualquier referencia a la naturaleza y listo a ser susceptiblemente reemplazado por imágenes sintéticas. (Baudrillard, 1993)

El deporte televisivo produce un paisaje deportivo de igualdad. Recurriendo sobre lo escritos de Virilio (quien, en su momento bosquejo sobre los escritos de Marcel Pagnol) podemos notar la diferencia entre ser espectador en un evento deportivo y mirarlo en la televisión (Virilio 1991). En un partido de fútbol dos personas no ven el mismo evento (porque no hay dos personas que puedan ocupar exactamente el mismo lugar) considerando que el juego en la tv es exactamente lo que la cámara vio. Los espectadores ven ésto donde quiera que se sienten. La televisión re-ubica a los espectadores. Más significativamente, sin

embargo, a Virilio y Baudrillard , les llamó la atención (y proporciona la solución a uno de los problemas del paisaje deportivo ya aludido en este capitulo) - que la intrusión de los espectadores transforma lo que debería ser un espacio deportivo en un lugar deportivo- algunas veces un lugar deportivo de diversión. Virilio (1991) nota que el potencial

existe por la desubicación deportiva de tornarse literal - los estadios pueden ser abolidos y las actuaciones en vivo pueden ser reemplazadas por imágenes televisivas que son mostradas en un video-estadio, sin que estén los jugadores, para consumo del telespectador. A cierta magnitud ésto ya existe: la presencia de gigantes pantallas electrónicas de vídeo

adentro de los estadios, que repiten en cámara lenta las jugadas y los finos detalles de la acción , pasó a ser la realidad definitiva para muchos fanáticos deportivos - una condición postmoderna donde la imagen es superior a la realidad. Está también misteriosamente predicho en el reciente anuncio televisivo de Adidas, la firma de ropa deportiva, donde

se muestra un futuro paisaje del fútbol, en donde el juego es 'jugado' en una caja de concreto cerrada herméticamente, donde se simulan espectadores, programados, presumiblemente, para aplaudir la habilidad pero que están carentes de cualquier sentimiento partidario. Esto nos recuerda también, los comerciales del deporte moderno en donde los lugares limpios y seguros, combinados con un medio ambiente sintético,

deberían estar en lo posible 'sin climas'. No sería totalmente inapropiado describir los escenarios a los que he subrayado como el 'maleficio' del fútbol.

Una cosa que Baudrillard y Virilio no reconocen (o no hacen explícito) es que tales escenarios podrían satisfacer también las normas del deporte alcanzado - el espacio 'quirúrgico' en donde los eventos se llevan a cabo prevén el 'no lugar' ambiental en vez del logro y de las normas deportivas del fair play. La regla de Virilio en que la arquitectura de los lugares deportivos 'no debería ser más que el andamio para un ambiente artificial, cuya dimensiones físicas tengan información optoelectrónica instantánea (Virilio 1991), es el entorno antiutópico pero uno que está predicho por mi modelo geografico-deportivo.

Tres puntos de vista sobre el mismo juego y una conclusión optimistaParadójicamente, sin embargo, el lugar puede ser recuperado desde el nivel plano de tal antiutopía televisiva. Permítanme ilustrar la continua controversia del ideal, el espacio-puro de los deportes

normativos por una alusión empírica a los ambientes del Campeonato Europeo del 1992, en la final entre Dinamarca y Alemania, que fue jugada en la ciudad sueca de Gothernburg. El juego fue realmente jugado - y rejugado- en tres diferentes lugares, en cada uno de ellos hubo un diferente ambiente de espectadores.

El primero fue el juego 'real', siendo jugado en Gothenburg. Muchos miles de fanáticos fueron testigos del juego en vivo desde la individualizada, enumerada y vigilada celda en el Estadio de Nya Ullevi. Aunque el estadio es un bowl concreto de alta tecnología, no hay lugar a duda sobre el fuerte sentido del lugar obtenido por el gran contingente

dinamarqués que cruzo el Oresund desde Copenhague. ¿Quién dice que la gran masa de 'vikingos' no influyo en la ejecución (de hecho, la victoria) del equipo dinamarqués, que la neutralidad del gran número de espectadores suecos desapareció temporariamente cuando apoyaron a sus vecinos nórdicos?. Aunque el espacio del estadio era igual que cualquier

otro, la masa de gente lo transformó a éste en un lugar de poder, pasión y de significado nacional.

El segundo ambiente en el que el juego fue (re)jugado fue en las casas de millones de televidentes europeos que lo miraron. Para esta enorme audiencia la televisión provee un contexto social, una forma de unión a la masa. Adams se refiere a la televisión como un lugar de reunión, los fans deportivos confinados domésticamente 'lo habitan experimentalmente y se relacionan con otras personas a través de éste o con éste'.

Indudablemente construye significativas experiencias humanas, nos 'tira adentro', dejándonos cruzar limites experimentales. Pero la audiencia televisiva no puede (aún) influenciar el resultado del evento que está mirando. Además esta confinada en un espacio domestico donde su comportamiento es restringido tan rígidamente -si no más - como aquellos que se suceden en el estadio en donde el juego es 'realmente' llevado a cabo. No puede ser fácilmente interpretada como una forma de resistencia mirar el deporte en una situación domestica - de hecho, parecería todo lo contrario. Así lo señala Adams, 'tirar un ladrillo a la pantalla de la TV no tiene efectos en lo que es visto en otras pantallas' (Adams,

1992), deja que siga el curso del juego que esta siendo televisado. Ni , en un contexto doméstico, podría esa resistencia tener efecto alguno fuera de la celda doméstica.

El tercer ambiente en el que el juego se llevó a cabo fue conceptualmente ( y geográficamente) entre el estadio y el hogar. En Copenhague, cerca del estadio nacional de fútbol descansa un gran área de espacio abierto conocido como Fælled. Este área fue una vez una tierra de pastoreo de la comuna y fue el terreno original del fútbol dinamarqués.

Hoy en día es un gran área parquizada, otorgada al juego, de un nivel club, de fútbol. Este sitio tienen un cierto significado para los daneses, siendo el 'hogar' de sus tradiciones futboleras. En la noche del juego de Dinamarca-Alemania, una enorme pantalla de tv fue erigida en el espacio abierto del Fælled. Este no era un espacio televisivo de un hogar en el sentido de una caja pequeña que está en el rincón de un living. Estaba abierto, no cerrado y no tenía asientos. Tampoco estaba allí los controladores obvios de las ventas y de la consumición de alcohol.. Una inmensa muchedumbre estaba asistiendo al juego. Fue

mediado por la televisión pero la muchedumbre podía, por la noche, celebrar en un espacio abierto. Era una forma de carnaval con entusiastas ebrios que celebraban la victoria de su pequeña nación sobre la "maquina" alemana. Quién va a decir que la experiencia del Fælled es cualquier cosa menos la experiencia deportiva óptima para la tardía modernidad- miles mirando en espacios abiertos sin poder influir en el juego, pero están allí en oposición al encierro abierto que conlleva el estadio moderno. Era una incongruente yuxtaposición de las ultimas modernas tradiciones folklóricas. En cierto modo, esta clase de situación satisface las normas de realización deportiva y también el deseo de los fanáticos. No es ni cerca el 'no lugar'. Ejemplifica una tensión entre la necesidad aparentemente lógica para un ambiente predecible y la ubicación potencial de la hinchada. También ilustra la tensión entre el determinado mundo del 'científico' y el ambiguo mundo del 'humano'- o del 'duro' y 'blando' mundo del fútbol.

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Referencias

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Lecturas: Educación Física y Deportes.

Año 3, Nº 10. Buenos Aires. Mayo 1998

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